Un caso de tortura acorrala aún más al jefe del Pentágono

Clarín
 
HUMAN RIGHTS WATCH RECLAMO UNA INVESTIGACION OFICIAL

Rumsfeld aparece en un informe del ejército de EE.UU. sobre malos tratos en Guantánamo. 
 
 
NUEVA YORK Y WASHINGTON. ANSA Y DPA

El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, ya no sólo sufre críticas y pedidos de renuncia de ex militares por sus errores en el frente iraquí, sino que ayer se sumó una denuncia de la organización Human Rights Watch que reclamó al gobierno investigar con un fiscal especial la responsabilidad penal del funcionario en un caso de torturas en la base de Guantánamo. "Ya no es si Rumsfeld debe renunciar, sino si debe ser acusado", dijo Joanne Mariner, jefa del programa Terrorismo y Contraterrorismo de ese organismo de derechos humanos con sede en Nueva York.

Ayer el sitio de Internet Salon.com y luego el diario Boston Globe denunciaron que Rumsfeld permitió personalmente tratos inhumanos en aquel centro de detenciones de EE.UU. en Cuba, según surge de una investigación del ejército estadounidense.

Según un documento, el ministro se reunía en 2002 una vez por semana con el general de división Geoffrey Miller, a cargo de los interrogatorios en Guantánamo, para supervisar todo lo relacionado con el preso Mohammed al Khatani, ligado a Al Qaeda y conocido como el "vigésimo secuestrador", quien no pudo ingresar a EE.UU. en agosto de 2001, un mes antes del 11-S.

En Guantánamo, EE.UU. llevó a numerosos sospechosos de actividades terroristas tras esos ataques. Al Khatami, saudita, fue torturado mediante la privación de sueño y la prohibición de ir al baño. Tuvo interrogatorios de hasta 20 horas diarias y lo maltrataban desnudándolo frente a una mujer, vistiéndolo con ropa íntima femenina o paseándolo con una correa como a un perro, dijo el sitio Salon, métodos similares a los denunciados en la cárcel de Abu Ghraib, que EE.UU. controla en el Irak ocupado.

Los hechos ocurrieron, bajo supervisión de Rumsfeld, entre 2002 y 2003. En enero de este año, el ministro los suspendió "aparentemente por consejo de abogados militares preocupados porque los métodos pudieran constituir castigo cruel e inusual o tortura", dijo Salon.

El teniente general Randall Schmidt, investigador del caso y quien se entrevistó dos veces con Rumsfeld en 2005, describió al ministro como "involucrado personalmente" en el interrogatorio. Hablaba "semanalmente" con Miller. Y aunque "no prescribía específicamente" los más "creativos" métodos de interrogación, habilitaba con su política abiertamente permisiva que las conductas abusivas tuvieran lugar.

En julio de 2005, otro informe militar había calificado los métodos interrogatorios en Guantánamo de malos tratos evidentes, pero no de tortura. Con estos antecedentes, ayer Human Rights Watch emitió un comunicado exigiendo al gobierno de George Bush una investigación especial.

El viernes Bush respaldó a Rumsfeld y dijo que su liderazgo "enérgico y firme" en el Pentágono es "exactamente lo que se necesita en este momento crítico". Por su parte, el secretario de Defensa descartó la renuncia en tanto no se lo pida Bush.

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