Bachelet: «Quiero una relación duradera con la Argentina»

La Nación
 
Cumbre bilateral en Chile

 
La presidenta abrió así una reunión ministerial; el tema central fue la venta de gas
 
 
 

SANTIAGO, Chile.- En medio de un clima idílico, funcionarios argentinos y chilenos concluyeron ayer la primera reunión interministerial con la suscripción de 53 planes de colaboración en diferentes áreas y el acuerdo sobre una serie de medidas bilaterales entre las que figura una fórmula para superar los recortes en el suministro de gas argentino.

"No quiero gasificar la relación con la Argentina. Sé que esto es como un matrimonio. Estoy en favor del divorcio, pero quiero que la relación con la Argentina sea una relación duradera", dijo la presidenta chilena, Michelle Bachelet, a modo de bienvenida.

La escuchaban el canciller Jorge Taiana y los ministros Julio De Vido (Planificación Federal) y Ginés González García (Salud), que mantuvieron reuniones de trabajo con sus contrapartes chilenas.

Ninguno de los protagonistas ahorró adjetivos positivos para referirse a la primera reunión binacional que Bachelet y su colega Néstor Kirchner habían acordado organizar en marzo pasado, cuando la presidenta chilena eligió a Buenos Aires como su primera escala en el exterior.

A pesar de que varios funcionarios argentinos insistieron en los últimos días en que los recortes en el suministro de gas no figurarían en la agenda, De Vido y la ministra de Minería y Energía, Karen Poniachik, informaron que se habló al respecto y que las conversaciones apuntaron a establecer un mecanismo de "swap" entre los dos países y con Brasil (vender a un país el gas que se le compra a un tercer Estado).

Mañana, los encargados de energía de ambos países se reunirán en Buenos Aires "para diseñar un posible acuerdo tripartito en conjunto con Brasil" en ese sentido, informó Poniachik. Brasil, que durante ciertos períodos tiene excedentes energéticos, aportaría a esta sociedad tripartita esos sobrantes.

De Vido aprovechó la conferencia de prensa para transmitir una serie de mensajes. Se esforzó por dejar en claro que el gas que la Argentina exporta a Chile no es una desviación del que compra a Bolivia y que los montos vendidos a Chile se mantienen constantes, en el orden de los 18 millones de metros cúbicos.

El ministro de Planificación negó, además, que la administración Kirchner pretenda integrar a Chile en las negociaciones que la Argentina tiene con Bolivia por el precio del gas. Se refirió también al interés chileno en desarrollar biodiesel, y calculó que en cuatro años la Argentina puede llegar a consumir hasta el cinco por ciento de todos los combustibles bajo la forma de biocombustibles. Más allá de las declaraciones de los funcionarios, el recorte en el suministro de gas que la semana pasada volvió a afectar a las industrias chilenas, causó molestia en las autoridades trasandinas.

Consenso político

A su turno, Taiana dijo: "Seguiremos trabajando. Hay 30 actividades programadas de aquí a fin de año y en todas hay una directiva política concreta: avanzar y lograr consensos, buscar la mejor forma de resolver las inquietudes de todos y dar pasos concretos en la integración, física, de comunicaciones, de complementación política porque ésa es la base de una mayor posibilidad de desarrollo y el bienestar de ambos pueblos".

La delegación argentina se completó con representantes de las secretarías de Cultura y Turismo y del Ministerio de Educación. Entre los acuerdos figuran:

  • Conectividad: se acordó mejorar la infraestructura de los pasos fronterizos -como la pavimentación del paso Pehuenche- y avanzar en los estudios de factibilidad del Paso de Aguas Negras; invertir en la mejora de las carreteras entre ambos países y llamar a licitación para la habilitación del Ferrocarril Trasandino el próximo 20 de julio, entre otras cosas.
  • Facilitarse mutuamente las instalaciones consulares en aquellos países en los que alguno de los dos no tenga representación.
  • Activar un plan de acción para solucionar el tema del gas que contemple la búsqueda nuevas alternativas energéticas, como el caso de los biocombustibles.

Por Federico Quilodrán
Para LA NACION

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