"Nos disponemos a iniciar un proceso de revisión, reconversión y modernización integral del sistema de defensa nacional, haciendo eje en la integración y la acción coordinada de las Fuerzas Armadas", dijo el Presidente en el Colegio Militar.
Si bien Kirchner no avanzó en detalles del proyecto que maneja el Ministerio de Defensa, esa iniciativa tiende a disminuir el peso propio de las jefaturas de cada una de las fuerzas en favor de una concentración de las decisiones en el Estado Mayor Conjunto.
Los jefes militares que conversaron ayer con LA NACION aceptaron que esas son las líneas de la propuesta de la ministra Nilda Garré.
Kirchner comentó: "Debemos avanzar de manera sostenida en un proceso que permita readecuar y establecer nuevas bases sobre las cuales se debe ordenar el sistema de defensa y las propias Fuerzas Armadas".
Más organización
Según el Presidente, se aplicarán los criterios de organización militar establecidos en la ley de defensa nacional. "El objetivo que se persigue es disponer de unas Fuerzas Armadas racionalmente organizadas, financieramente sostenibles en el marco de los presupuestos asignados, adecuadas en su organización a las normas de la institucionalidad vigente, que garanticen un nivel de eficiencia que se corresponda al gasto público comprometido con el sector", dijo.
El tronco de la iniciativa pasa por fortalecer al Estado Mayor Conjunto por encima de las jefaturas militares, con el manejo de las finanzas y con capacidad real de decidir sobre el destino del personal militar. Para realizarlo, se espera la designación de varios oficiales superiores -de rango de general y sus equivalentes en las otras fuerzas- en una nueva estructura del Estado Mayor.
Además, el Ministerio de Defensa prepara varios cambios de forma y de fondo en la doctrina y despliegue de las Fuerzas Armadas. Ya está en la etapa de concretarse la unificación de los cursos básicos de pilotos militares en la Escuela de Aviación Militar de Córdoba.
También se trabaja en un rediseño del despliegue de unidades militares, con una mayor concentración de tropas prevista en Santa Cruz.
El traspaso de los liceos militares a las provincias, con el fin de convertirlos en escuelas secundarias comunes, figura entre las prioridades de Garré. Sin embargo, ese plan chocó con una tenaz resistencia por parte de alumnos, familiares y egresados, entre los cuales figuran gobernadores que hacen sentir su peso político en la Casa Rosada para dar marcha atrás con esa decisión.
Todo el esquema militar se encuentra en análisis en este momento.
Fuerte advertencia de Kirchner a los militares
Fue una frase que sorprendió incluso a los militares, ya acostumbrados a recibir reprimendas desde el Poder Ejecutivo. Escucharla en el Colegio Militar, ante una formación por el Día del Ejército, conmovió a los oficiales presentes, algunos de los cuales se retiraron del palco antes del final del discurso. Fue en el momento en que Cecilia Pando –cuyas críticas al Gobierno, meses atrás, provocaron el pase a retiro de su marido, el mayor Rafael Mercado– y un grupo de familiares de alumnos del Liceo Militar se hicieron notar con manifestaciones. Trascendió anoche que los oficiales que dejaron el palco serán sancionados por esa actitud.
Pero la palabra presidencial no llegó porque sí ni sonó fuera de tiempo para quienes están al tanto de la actualidad castrense. Fue una forma de marcar terreno frente a lo que para el Gobierno fue una actitud poco clara de los oficiales que concurrieron al acto en la plaza San Martín.
El jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, también lanzó ayer, al hablar en el acto, una advertencia: “No voy a tolerar acciones que afecten la disciplina o la cohesión de la institución". Los cinco oficiales sancionados -tres capitanes y dos tenientes- son parte de la misma unidad, la Compañía de Comandos 601. También fue sancionado el jefe de esa unidad por haber impedido el accionar de sus subordinados.
Para los más altos mandos militares esa situación permite contener el foco de descontento en un sólo lugar, por lo que les resulta menos preocupante que un malestar extendido y visible en otros regimientos. Estos oficiales de Infantería -los capitanes forman parte de la misma promoción del Colegio Militar- fueron arrestados en diferentes cuarteles.
La visión del Gobierno es que esa particularidad de que todos los oficiales sancionados pertenezcan a la misma agrupación puede significar algo más peligroso. Por eso la advertencia de Kirchner.
"Se ha incurrido en conductas, acciones y palabras a las que no sería temerario de calificar de rayanas con la apología del delito, al reivindicar al terrorismo de Estado, tal como ocurrió el 24 de mayo en la plaza San Martín. Como presidente de la Nación Argentina no tengo miedo ni les tengo miedo. Queremos al Ejército de San Martín, Belgrano, Savio y Mosconi, y no de aquellos que asesinaron a sus propios hermanos, que fueron el Ejército de Videla, Galtieri, Viola y Bignone que asesinaron a sus propios hermanos", dijo Kirchner ante la formación militar y los principales jefes castrenses.
Durante su alocución, Kirchner reclamó "Fuerzas Armadas prestigiadas" y advirtió que hace poco "han ocurrido hechos que no colaboran con la construcción de ese prestigio", entre los que mencionó las denuncias de espionaje interno detectado en la base naval Marcos A. Zar, de Trelew, y el acto de la plaza San Martín.
Momentos antes había anunciado que el Ministerio de Defensa trabaja en una reorganización de las Fuerzas Armadas, tal como adelantó LA NACION en el domingo último. Pero el mensaje de advertencia fue lo que resonó en el Colegio Militar. Ecos que continuaron cuando el Presidente se fue sin esperar el desfile de tropas.
Generales que estaban al tanto de la organización del acto comentaron luego que Kirchner había anticipado su determinación de dar el discurso y retirarse. Los que no conocían esa decisión, la mayoría de los presentes, tomaron ese final como otra señal de fuerza hacia los militares. El acto quedó entonces encabezado por el vicepresidente Daniel Scioli y por la ministra de Defensa, Nilda Garré.
Disciplina interna
El Presidente escuchó sí el mensaje del teniente general Roberto Bendini. Este también se dirigió directamente a su público interno: "Lealtad, subordinación y disciplina es la columna vertebral del Ejército. Todos los militares en actividad y en retiro están obligados legal y reglamentariamente a respetarlos, quien no esté dispuesto a respetar esos valores debe abandonar la fuerza", exclamó el jefe del Ejército.
Quienes conocen muy bien el pensamiento íntimo de Bendini aseguran que está dispuesto a no dejar pasar acciones de protestas. "No habrá una escalada porque no la voy a permitir", contó el jefe militar entre su grupo de allegados. Anoche se reunió con Kirchner y con la ministra de Defensa y analizó posibles sanciones a los oficiales que se retiraron del acto.
El diputado Carlos Kunkel, referente natural del kirchnerismo, identificó en medios de comunicación a uno de los tenientes coroneles que abandonaron su lugar antes del final del discurso presidencial. "Creo que el teniente coronel Videla se retiró del palco sin autorización y pudo incurrir en una falta militar", dijo el legislador que asistió al Colegio Militar.
Acompañaron a Kirchner el gobernador Felipe Solá; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro del Interior, Aníbal Fernández; el ministro de Justicia, Alberto Iribarne, y el presidente provisional del Senado, y ex ministro de Defensa, José Pampuro. El Presidente y su gabinete habían concurrido, acompañados entonces por varios gobernadores, al Colegio Militar el 24 de marzo último para repudiar el golpe de Estado de 1976. También estuvo allí el 24 de marzo de 2004 cuando ordenó el retiro de los cuadros de los ex presidentes de facto Jorge Rafael Videla y Reynaldo Bignone. Pero está vez su presencia quedó más emparentada con su primer discurso el 29 de mayo de 2003, cuando apenas días después de asumir marcó su agenda militar con un fuerte choque verbal con los uniformados.
Los homenajes a los muertos militares en los años 70 no se detendrán. Esa realidad la conocen los mandos militares. Bendini habló con Ana Lucioni, una de las organizadoras del acto en la plaza San Martín, hija de un militar asesinado por la guerrilla y hermana de uno de los capitanes sancionados, y compartió la necesidad de homenajear a los muertos castrenses de la violencia en los años 70. Aunque también considera que esas reuniones hoy son propensas a volverse actos políticos contra el Gobierno, por eso dice comprenderlas, pero no avalarlas.
También acepta Bendini que se produjo una situación de indisciplina grave en la Compañía de Comandos 601. La posibilidad de mayores sanciones a los involucrados está abierta.
Se mencionó el tema de la posible escalada de indisciplina porque fueron muchos los oficiales -alejados de los extremos- que se sintieron molestos con la dureza del discurso presidencial. Entre ellos comentaron que hubiese alcanzado con la reprimenda del jefe del Ejército. "¿A quién no le tiene miedo Kirchner? ¿A nosotros, qué hicimos?", se preguntaban oficiales importantes del Ejército.
En la formación militar se vio el nuevo uniforme verde oliva. En otro momento hubiese sido ésa la novedad. "El uniforme identifica al soldado y por eso volvemos al viejo uniforme verde oliva, para mostrar que no pertenecemos a un ejército globalizado, sino al Ejército Argentino", afirmó Bendini en su discurso.
Ayer nadie miró la ropa, sino las caras militares. Y ninguna mostró alegría.
Por Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION
Procesan a 8 represores del I Cuerpo de Ejército
Sobre la base de este testimonio y el de otros sobrevivientes de El Vesubio, el juez federal Daniel Rafecas procesó ayer y dispuso el arresto preventivo de tres militares y cinco oficiales del Servicio Penitenciario Federal que actuaron en ese centro clandestino de detención, como responsables de 157 casos de secuestros y torturas.
La resolución, dictada el 23 del actual pero recién conocida ayer, alcanzó al general Héctor Gamen, al teniente coronel Hugo Pascarelli, al mayor Pedro Durán Sáenz y a los agentes penitenciarios Ramón Erlán, Roberto Zeoliti, Diego Chemes, Alberto Neuendorf y José Néstor Maidana. El fallo incluyó, además, embargos de entre 3 y 4 millones de pesos.
Según los relatos de las víctimas, Gamen, Pascarelli y Durán Sáenz cumplían funciones jerárquicas dentro del centro de detención, en tanto que Erlán, Zeoliti, Chemes (el que le llevó la capuchita a Reyes), Neuendorf y Maidana actuaron como guardias y torturadores.
La averiguación sobre los crímenes cometidos en El Vesubio (que funcionó entre abril de 1976 y noviembre de 1978) es parte de la causa en la que se investigan los delitos de lesa humanidad cometidos dentro de la órbita del I Cuerpo de Ejército durante la dictadura. Ese expediente, el 14.216/03, es una de las megacausas reabiertas en 2003 por la Cámara Federal, luego de la anulación legislativa de las leyes de obediencia debida y de punto final.
Otro tramo de la causa, que involucra a cinco militares -entre ellos, Durán Sáenz y Gamen-, fue elevado a juicio oral en septiembre del año pasado.
La otra megacausa es la de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en la que el juez federal Sergio Torres detuvo la semana pasada a 12 represores.
"Terror y sadismo"
Para el juez Rafecas, quedó probado que en El Vesubio, situado en la localidad bonaerense de La Matanza, "todo secuestrado era sometido a un régimen con tanta carga de terror y sadismo que de por sí era constitutivo del delito de imposición de tormentos".
En su resolución, Rafecas definió El Vesubio como un "campo de concentración", en el que los recluidos "perdieron su condición de ciudadanos, de seres humanos , para convertirse en objetos".
Entre los casos de secuestros y torturas analizados por el magistrado se encuentran el del historietista Héctor Oesterheld (guionista de "El Eternauta") y el del escritor Raimundo Gleyser. Para dictar su resolución, el magistrado también analizó los casos de 18 estudiantes de secundario (muchos de ellos, desaparecidos), en su mayoría, de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini.
En el auto de procesamiento figura también la historia de dos enfermeras del Hospital de Quilmes, secuestradas luego de que avisaron a la familia de una de las detenidas que ésta había dado a luz a una niña.
Gabriel Sued