
"Este problema ya lo habíamos advertido, pero parece que nadie nos escuchó: no sólo hay gente nueva que viene a instalarse acá pensando en que el gobierno les dará una nueva vivienda; también gente extraña entra en la villa para robarse cosas", sostuvo Mónica Ruejas, la coordinadora barrial de Los Piletones.
Desde el gobierno porteño confirmaron el episodio y aseguraron que se dispuso de una custodia policial especial para evitar males mayores. "Es cierto que ingresaron en el lugar donde se están construyendo las nuevas viviendas -está a menos de 100 metros de las 50 casas construidas entre un lodazal contaminado- y a partir de allí se dispuso la custodia de tres policías, un patrullero y dos motos que vigilan el asentamientos", dijo un vocero del Instituto de la Vivienda de la ciudad.
"Estos destrozos demoraron la entrega de las viviendas provisionales, pero se estima que a más tardar la semana que viene estarán mudadas las familias que viven en estado de precariedad", agregaron. De esta manera, las autoridades porteñas indicaron a LA NACION que mañana serán trasladadas las primeras cuatro familias, mientras que entre el lunes y el jueves próximos lo harán las restantes; principalmente, quienes tienen sus casas rodeadas de desperdicios cloacales.
"Primero nos dicen una cosa y después no pasa nada. Hace más de un mes que nos prometieron soluciones y el invierno nos pega duro. Ya estamos cansados de tantas vueltas", contó Mirian Guerra, de 28 años, que tiene su vivienda inundada.
En Los Piletones, unas 50 familias sufren las consecuencias del colapso de la red cloacal del lugar, lo que provoca distintas enfermedades. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad había denunciado la gravedad de la situación hace más de un mes, y si bien algunas cosas se modificaron los habitantes del lugar viven aún en estado de precariedad.
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
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