Shakira cuenta cómo vive su hora de gloria mientras se prepara para cantar en la final del Mundial

Clarín

Abran cancha

Por Diego Heller dheller@clarin.com

Se habló tanto de Shakira en los últimos tiempos… Se dijo que ya puso fecha para casarse, pero también que acaba de separarse. Que se la vio en el aeropuerto El Prat, de Barcelona, con su novio Antonito: ella, de jeans y remera fucsia, pura sonrisa; él, de traje pero sin corbata, luciendo pancita y pelo corto. Que un día más tarde hizo delirar a 90 mil fanáticos en Lisboa. Que volvió a Barcelona, su base de operaciones europea, donde siguió preparándose para arrancar con su nueva gira: debuta el miércoles en Zaragoza y recorrerá 12 ciudades españolas antes de regresar a Latinoamérica. Que filmó un comercial para Pana sonic, que anda pensando en comprarse una isla en el Caribe y que pidió disculpas por no atender a unos fans en su último raid por Estados Unidos. Que se siente desbordada por tanto trabajo, pero a la vez está más hiperactiva que nunca y no deja nada librado al azar. Que está por conquistar el mundo y que la suya no es una vida cualquiera.

Y es que le pasaron cosas que no le suceden a cualquier mortal. Estuvo con Juan Pablo II y con Bill Clinton; podría poner una fundición de tantos discos de oro y platino que ganó; es embajadora de UNICEF; fue elogiada por García Márquez (“Tiene semejante poder de creación “, la piropeó)… y todo lo consiguió a caballo de su voz.

El día en que nació –2 de febrero de 1977 – fue tórrido como todos en la tropical ciudad de Barranquilla, pleno caribe colombiano. Nadie intuía que tendría una vida tan fuera de lo usual cuando fue anotada en el registro civil: su nombre, Shakira Isabel Mebarak Ripoll, fue resultado de una ardua negociación entre su padre William, un libanés que iba por la vida vendiendo joyas, y su madre Nilda, devotísima ama de casa.

Dice la leyenda familiar que la pequeña pronto demostró sus dotes canoras. Juran que a los cuatro años bailaba la danza del vientre en público, y que a los ocho ya escribía canciones. En su casa, en tanto,
no sobraba nada (otra historia en la que la estrechez es el caldo de cultivo del éxito). Bien a lo Cenicienta, como corresponde a un cuento –con vestidos emparchados y todo –, la pequeña se hizo notar pronto. De la mano de su madre, fiel ladera, ganó tres concursos estilo Festilindo. Cuentan sus biógrafos que más temprano que tarde su ciudad natal le quedó chica. En Barranquilla mal no le iba, pero se sabe que en este continente a Dios se le da por atender en las capitales. Acompañada por su madre –no fuera a saltarse una misa –, probó suerte en Bogotá. Ni su voz ni sus pergaminos le bastaron. Al ver su delantera de proporciones amarretas y sus caderas sinuosas pero módicas para el standard caribeño, pocos productores confiaron en la niña. Un viejo chiste dice que si tiene la nariz respingada es de tantas puertas que le cerraron en la cara.

“En mis inicios nada fue un camino de rosas –abrevia ella la parte más dura de su historia –. Fue duro entrar en un mundo de adultos cuando no era más que una niña “. Habla desde Barcelona, en un alto de los ensayos de su nuevo show, que la llevará por toda España.

Muchos te daban la espalda al inicio de tu carrera y hoy te reverencian. ¿Cómo les respondés? Dicen que la venganza es un plato que se come frío.

Ummm…De ninguna manera lo siento como una venganza, por suerte me acuerdo más de los que me ayudaron que de los que me dieron la espalda. Pero creo que lo que me pasó a mí es lo más normal: empezar siempre cuesta mucho, y más cuando tienes que salir de ciudades alejadas de las capitales, sin una referencia, ni un amigo, sin nada. Yo empecé con una grabadora portátil –de las que usaban los periodistas – donde grababa mis melodías, y un cuaderno donde escribía mis letras, pero creía mucho en lo que hacía. De alguna forma todos esos rechazos son experiencias que te hacen fuerte. Para llegar aquí, aprendí a esquivar varias espaldas.

Dicen en su entorno que la pequeña Shakira no se inmutó ante el rechazo prematuro (seguro que sí, pero los cuentos de hada escamotean los detalles molestos). Y que, con la terquedad que luego la llevó a conquistar medio mundo, sedujo a los directivos de Sony con su voz cascada y su meneo de caderas made in Oriente Medio.

Es que a los doce años ya era una adulta (encerrada en envase de niña). Hiperactiva y nula para los números, tenía claro que su lugar no era un aula. La suya era una adicción y su droga, el escenario. Ya sabía que en el futuro iba a extrañar “el olor a mango verde y la sal de playa en la piel, esas brisas decembrinas “. Vivía centrada en un objetivo: ser una cantante de fuste, y si no era mucho pedir, famosa.

A los 13 editaste ‘Magia ‘, tu primer disco. ¿Es cierto que ya soñabas con ser conocida a nivel mundial?

Desde muy chiquita soñé con todo esto, siempre creí que llegaría muy lejos con mi música. También mis padres me transmitieron mucha confianza y jamás me hicieron creer que era imposible. Si a esa altura tus padres no creen en ti la cosa se pone difícil, ¿no?

Si a unos tempranos 13 abriles grabó su primer disco, dos años más tarde era estrellita de telenovela y comenzaba su arrollador camino al trono del pop a nivel global. A los 18, ya tenía su primer megaéxito -el disco Pies Descalzos vendió cuatro millones de copias – y maduraba la idea de tomar por asalto el mercado estadounidense, cosa que logró a los 24 con su álbum más exitoso, Servicio de lavandería . A los 27 ya pisaba fuerte en Europa y sacaba discos en inglés y en español: el caso de sus dos últimas producciones ( Fijación oral vio la luz en 2005, y Oral fixation vol.2 , semanas atrás).

 

UNA DE CAL, OTRA DE ARENA

En menos de un mes, la blonda bomba latina que logró todo lo que se propuso tendrá el corazón latiendo a mil por hora. No es para menos: el 9 de julio cantará en la final del Mundial de Fútbol para los 76 mil espectadores que llenarán el Estadio Olímpico de Berlín (y unos 500 millones de televidentes). Ella aprovechará esos minutos de gloria para ofrendar una versión de su tema Las caderas no mienten .

Te deben temblar las piernas de cara a ese show. ¿Te pesa saber que te van a ver millones de personas?

Estoy muy ansiosa. La final de un Mundial es un día histórico. Va a estar muy bien, voy a cantar con (el rapero) Wycleff Jean, en una puesta especial. Armamos una versión de la canción representativa de lo africano y lo latino. Va a ser 10 minutos antes del partido, y seguro que en ese momento estaré nerviosa, pero no más que los jugadores.

Sabemos de las bondades de la fama, pero ¿no pagarías una fortuna por tener un día de anonimato?

Es así, la fama tiene cosas buenas porque no hay nada más lindo que el cariño y el reconocimiento de un fan, pero lo malo es que no venga con un switch ON/OFF que te permita perderte entre la gente esos días en que necesitas estar contigo mismo. Me pasó de estar en un hotel y sentir la necesidad de salir a caminar sola y perderme por ahí y dos segundos después ver que es una idea complicada. Ese momento es frustrante, pero no me quejo: el balance sigue siendo positivo.

Pero cuanto más alto llegás, más te critican. Días atrás se dijo en EE.UU. que te la creíste y no quisiste recibir a unos fans de ‘American Idol ‘.

Sí, ya te vas acostumbrando, aunque todavía siento dolor cuando leo una mentira y no puedo desmentirla. Hay que aceptar la dinámica de los falsos rumores: alguien miente, se lo cuenta a otro, éste se lo dice a uno que lo publica en una página web que nadie conoce, después lo levanta un medio y así arman una confusión terrible. Pero ¿qué puedo hacer para evitarlo?

 

EL ALTAR PUEDE ESPERAR

Un blanco predilecto de esos rumores es su novio de años, Antonio de la Rúa (¿hace falta decir que es hijo del ex presidente radical?). Según la leyenda, en el 2000, mientras ella cantaba en Buenos Aires, se flecharon mutuamente. El muchacho, que pasaba su momento de esplendor, la visitó en su camarín y la invitó a salir. Fue amor, dicen que instantáneo. Pero algo falló. Una luna de miel en la Patagonia desató el escándalo. Se dijo que él –hijo y asesor del mandamás de un país que se asomaba al abismo – no podía estar más a contramano: tomaba unas vacaciones lujosas mientras la economía derrapaba.

Pero el amor fue más fuerte. Aunque hubo críticas al por mayor, él no dijo ni mu: aunque el que calla, otorga, Antonio suscribía aquello de que “el silencio es salud “. Ella, en tanto, saltaba a defenderlo como una leona herida. “Antonio no hablaba, sólo una persona tan fuerte como él pudo soportar tanto”, recuerda la cantante aquellos días, los más difíciles de la pareja. Hoy, todo parece ir sobre rieles. Ni un pretendido affaire de la rubia con Robbie Williams –”sólo somos amigos “, dice – los distanció. Eso sí, no hace mucho un paparazzo los retrató en plena discusión callejera.

¿Cómo van las cosas con Antonio?

Estamos muy bien, muy enamorados: hace más de 6 años que estamos juntos y cada vez estamos más
unidos. Me duele cuando hablan mal de él porque soy muy enemiga de la mentira en todas sus formas. Igualmente, no estamos muy conectados al día a día de los rumores de prensa: nuestras energías están muy puestas en nuestros desafíos personales y en la pareja. Nos cuidamos mucho el uno al otro.

¿Se casan en Punta del Este como se rumoreó? ¿O pensás disfrutar mucho tiempo más de tu soltería?

(Piensa.Elude una respuesta concreta.) No me siento una mujer soltera; nuestra relación es mucho más que un noviazgo, es un amor que está más allá de los papeles y los convencionalismos.

¿Y la maternidad? ¿Para cuándo? Tal vez estés sintiendo el tic tac del reloj biológico que te apura.

Los dos queremos tener hijos y el reloj biológico que tú mencionas, ¡existe! Cada vez pienso más en eso.

Es difícil saber dónde estará Shakira en este instante. Para muestra de su nomadismo, basta este repaso de su agitado último mes. A fines de mayo, daba una conferencia de prensa en Barcelona y salía hacia Lisboa, donde la esperaba un show. Unos días antes, se la había fotografiado en Nueva York. La semana anterior, mostraba su mejor sonrisa en Corabastos, un barrio pobre de Bogotá al que ayuda a través de la fundación Pies Descalzos (“lo más importante de mi vida “). Tenía las huellas de un viaje en la cara, porque venía de Canadá. Ufff.

La tuya es una vida de hoteles, ¿hay algún lugar al que le digas “mi casa”?

Sí, por supuesto. Mi casita en las Bahamas es nuestro pequeño paraíso. Antonio y yo vamos allí cada vez que tenemos un break. Allí tengo todo: mi estudio de grabación, mis guitarras, mis películas, mis discos, nuestros tres perros y mi jardín de rosas que siempre espero que no mueran mientras estoy lejos.

¿No te cansa tu modo de vida? Es probable que tengas dinero pero no lo puedas gastar, o que no tengas tiempo ‘

Me gustaría descansar más, pero por otro lado me encanta mi vida. La adrenalina es un buen motor, y
si bien me quejo, amo lo que hago y amo estar en la ruta. Eso sí, cuando vuelvo a mi casa, corto todo lo que tenga que ver con el trabajo.

¿Es cierto que pensás en tomarte un año sabático? Sería raro: no es usual interrumpir una carrera en la cima.

Pero es verdad: cuando finalice mi tour quiero descansar y dedicarme un poco a mi casa, a la naturaleza, a leer… Las plantas, los animales y los libros de historia son mis pasiones. Si pudiera dedicarme un año a esas cosas, sería un año de lujo.

La mujer que logró liberarse del moralismo que le impuso su rígida educación católica –colegio de
monjas, misa diaria –,quizá pretende romper otras cadenas. No lo explicita, pero en esa idea de dedicarse al dolce far niente se esconde una necesidad de olvidarse de Shakira, ese producto de marketing que tiene que defender, vender y replicar veinticuatro horas al día. Los millones no lo son todo.

Tenés más de lo que soñabas. ¿Es más de lo que merecés?

(Pausa. Se viene una respuesta ambigua, tipo oráculo de Delfos.) Toda mi vida trabajé duro poniendo un ladrillo tras otro bajo el sol y con sudor para lograr lo que tengo. De cualquier modo, soy muy feliz en lo personal, y he llegado muy lejos como artista por lo cual estoy muy agradecida a la vida y a la gente.

¿Y cuál es tu motor? ¿Buscar el éxito?

Como todas las compulsiones, el origen de mi verdadera motivación es todavía desconocido para mí. Por lo pronto te puedo decir que me gusta lo que hago, me gusta inventarme grandes desafíos. Por eso me seducía la idea de aprender a escribir en inglés. Imagínate lo que significa para una chica como yo, que crecí viendo a EE.UU.como ese monstruo inalcanzable, encarar el desafío de triunfar allí.

Mal no te va. Pero , ¿la adolescente que fuiste reconocería a la mujer que sos?

(Ya no duda.Responde veloz.) La reconozco en mi mundo interior; sigo siendo una romántica perdida que necesita de la flor y de los poemas. El romanticismo me hace llorar y soñar igual que cuando tenía 15 años. Y ese es mi tesoro.

Un comentario en “Shakira cuenta cómo vive su hora de gloria mientras se prepara para cantar en la final del Mundial

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