Israel atacó el Líbano por aire y tierra

La Nación
 
Alarma mundial por la violencia en Medio Oriente: se amplía el conflicto

 

 

 

Por primera vez en seis años, lanzó una fuerte ofensiva en represalia por el secuestro de dos soldados por parte de Hezbollah

 
 
 

JERUSALEN.- En una peligrosa escalada de la crisis desatada hace tres semanas en Medio Oriente por el secuestro de un soldado judío, Israel bombardeó ayer por lo menos 40 blancos en el sur del Líbano, después de que la organización terrorista Hezbollah capturara a dos militares israelíes y matara a otros ocho en un operativo en la frontera entre ambos países.

La acción del grupo libanés abrió un nuevo frente de conflicto para Israel, que mantiene una gran ofensiva en la Franja de Gaza para intentar liberar a otro soldado secuestrado por grupos palestinos el 25 de junio pasado.

En medio de una creciente alarma internacional por la escalada bélica en la región, el primer ministro Ehud Olmert calificó la acción de Hezbollah como un "acto de guerra" y ordenó el ingreso del ejército en territorio libanés por primera vez desde 2000, cuando Israel se retiró del sur de ese país, después de 18 años de ocupación.

Las fuerzas israelíes lanzaron ataques por tierra, mar y aire contra múltiples blancos en el sur del Líbano. Los bombardeos alcanzaron un puente ubicado a sólo 16 kilómetros de Beirut, lo que provocó urgentes llamados de la comunidad internacional y advertencias de Estados Unidos contra Irán y Siria, países acusados de apoyar a Hezbollah (ver Pág. 4).

Paralelamente al frente abierto en el Líbano, ayer se agravó la situación en Gaza, donde 23 palestinos murieron en nuevos ataques de Israel, que al cierre de esta edición bombardeó el edificio de la cancillería.

La jornada de violencia comenzó cuando militantes de Hezbollah cruzaron la frontera desde el Líbano y capturaron a dos soldados israelíes y mataron a otros tres. Israel envió inmediatamente una misión de rescate al otro lado de la frontera y otros cuatro soldados fallecieron cuando su blindado pasó por encima de una mina terrestre. Esto desató un combate en el que murió otro militar israelí y un miembro de Hezbollah.

El grupo terrorista anunció en un comunicado que su intención era canjear a los dos soldados capturados por detenidos en Israel, sin hacer más precisiones. Olmert descartó un intercambio y afirmó que la respuesta israelí sería "muy, pero muy dolorosa". Asimismo, el premier responsabilizó a las autoridades libanesas por los secuestros.

El gobierno de Beirut -del que forma parte Hezbollah- negó estar involucrado y pidió una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para detener la "agresión" israelí.

Los secuestros desataron una masiva operación israelí en suelo libanés. Aviones de combate, barcos y tanques bombardearon puentes, caminos y posiciones de Hezbollah en el sur del Líbano, en una ofensiva que dejó dos civiles muertos y que aisló parte del sur del país. Anoche, el gabinete israelí aprobó nuevas acciones y ordenó el despliegue de unos 6000 reservistas en la frontera con el Líbano. El jefe de Estado Mayor del Ejército, general Dan Halutz, amenazó con "hacer retroceder al Líbano 20 años", si los soldados no son liberados.

Asimismo, las autoridades pidieron a los residentes de las ciudades cercanas a la frontera que buscaran refugio en los búnkers antibombas. Anoche, Hezbollah afirmó que había bombardeado una posición israelí en Galilea.

Israel, que en el pasado ha hecho intercambios de prisioneros con Hezbollah, tiene una historia conflictiva con el Líbano. En 1982, y con el objetivo de evitar los ataques contra su territorio, ocupó el sur del país vecino, de donde se retiró en 2000. Hezbollah controla la frontera desde entonces, por lo que son comunes los choques en la zona. La de ayer, sin embargo, fue la jornada más sangrienta en seis años.

La operación de Hezbollah constituye un duro golpe para Israel, en momentos en que está comprometido en una gran ofensiva en la Franja de Gaza para tratar de recuperar al soldado Gilad Shalit, capturado por organizaciones terroristas -entre ellas Hamas, a cargo del gobierno palestino- que, al igual que Hezbollah, pretenden intercambiarlo por prisioneros.

Ayer, Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, dijo que un eventual intercambio de prisioneros por los soldados capturados podía incluir a Shalit. Hamas, sin embargo, negó que hubiera coordinado con Hezbollah la captura de soldados israelíes, aunque dijo que era "natural" que ambos grupos trabajaran juntos. "La operación llevada a cabo por Hezbollah reforzará nuestra demanda de un intercambio", dijo un vocero de Hamas.

En tanto, en una nueva jornada de violencia en Gaza, por lo menos 23 palestinos murieron en distintos ataques, entre ellos nueve miembros de la misma familia. El ejército israelí también reanudó sus operaciones terrestres y de hecho dividió el territorio en dos.

En el operativo más sangriento, un avión bombardeó la casa de un miembro de Hamas en Ciudad de Gaza, lo que produjo la muerte del militante, su esposa, cinco de sus hijos y dos familiares. Por otro lado, Mohammed Deif, líder de las brigadas Ezzedin al-Qassam, el brazo armado de Hamas, y número uno en la lista de terroristas más buscados por Israel, resultó gravemente herido en otro ataque.

En un clima cada vez más tenso, fuentes del partido Al-Fatah, del presidente Mahmoud Abbas, dijeron que el mandatario estaba considerando renunciar y proclamar la disolución de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Agencias AP, AFP y Reuters

 

 

 

 

 

 

EE.UU. apuntó a Siria y a Irán y advirtió sobre una escalada

 Por su parte, España, Rusia y Japón llamaron a no "amenazar la estabilidad"
 
 
 ROSTOCK, Alemania.- El secuestro de dos soldados israelíes por parte de Hezbollah provocó múltiples expresiones de repudio en la comunidad internacional. La más elocuente llegó desde Estados Unidos, que culpó a Siria y a Irán del secuestro, por el supuesto apoyo que Damasco y Teherán dan al grupo extremista.

Los dos secuestros se sumaron a la captura del soldado israelí Gilad Shalit por parte del grupo extremista palestino Hamas, perpetrado el 25 de junio último. "Condenamos en los términos más vigorosos el ataque no provocado de Hezbollah contra Israel y el secuestro de dos soldados israelíes", dijo el vocero del Consejo de Seguridad Nacional, Frederick Jones, que acompañó al presidente George W. Bush en una visita oficial a Alemania.

"Se trata de un ataque terrorista con la clara intención de exacerbar tensiones ya altas en la región y para sembrar violencia ulterior", dijo Jones. "También consideramos responsables de este ataque a Siria e Irán, que respaldan directamente a Hezbollah", señaló.

"El terrorismo de Hezbollah no está en favor de los intereses del Líbano. Este ataque demuestra que la impunidad de Hezbollah para armarse y llevar a cabo operativos desde el territorio libanés es una amenaza directa a la seguridad del pueblo libanés y a la soberanía del gobierno libanés", advirtió Jones.

En tanto, el secretario de Estado adjunto para Asuntos de Medio Oriente, David C. Welsh, dijo que la captura de los dos soldados es "una muy peligrosa escalada" del conflicto en la región y exigió su liberación inmediata. También responsabilizó a Siria de "interferir" e impedir que tengan éxito los esfuerzos para resolver la crisis entre palestinos e israelíes en Gaza, aunque se excusó de ampliar sus comentarios.

La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, también condenó los secuestros y dijo que la acción de Hezbollah "amenaza la estabilidad regional".

El gobierno español manifestó, por medio de un comunicado de su Ministerio de Asuntos Exteriores, su más "rotunda condena" y pidió "el cese de las agresiones armadas sobre Israel y la inmediata liberación de los soldados secuestrados". No obstante, aconsejó al gobierno de Ehud Olmert que "actúe con moderación y proporcionalidad ante estos sucesos".

Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, condenó "sin reservas", en una conferencia de prensa en Roma, "los ataques en el sur del Líbano" y pidió la inmediata liberación "del soldado israelí" Gilad Shalit.

Rusia pidió la liberación de los dos soldados secuestrados ayer y reclamó a Israel que resolviera el conflicto por la vía diplomática. La escalada de violencia "corre riesgo de minar la frágil estabilidad en el Líbano y agravar la situación general en la región, donde ya sopla el fuego del enfrentamiento israelí-palestino", señaló la cancillería rusa en un comunicado.

De visita en Israel, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, dijo entender el enojo israelí por el secuestro de los dos soldados, aunque manifestó su expectativa de que el gobierno local "no buscará el ojo por ojo y tendrá en mente la importancia de la paz".

También hubo signos ayer de que Egipto, un importante aliado de Estados Unidos en la región, estaba poniéndose cada vez más impaciente con Siria, en virtud de que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, implícitamente acusó a Damasco de haber estropeado su mediación para acordar la liberación de Shalit.

Hamas tuvo presiones contrarias al acuerdo "de otros interesados que no quiero nombrar, pero que cortaron el camino en frente de la mediación egipcia y llevaron al fracaso del trato después de que estaba por ser alcanzado", dijo Mubarak al diario Al-Ahram Al-Massai, de El Cairo.

Por su parte, Siria desestimó las acusaciones y responsabilizó a Israel de la violencia en el Líbano y en los territorios palestinos. El vicepresidente sirio, Farouk al-Sharaa, negó que su país hubiera tenido un rol en los secuestros de soldados israelíes perpetrados por Hamas y Hezbollah. "Depende de la resistencia, tanto libanesa como palestina, decidir qué están haciendo y por qué están peleando", dijo el funcionario sirio.

Y responsabilizó finalmente a Israel por los secuestros. "Seguramente, la ocupación [de los territorios palestinos] es la causa que está provocando tanto a los libaneses como a los palestinos, y por eso existe resistencia", señaló Al-Sharaa.

En tanto, el negociador nuclear iraní Ali Larikhani, que se encontraba en Damasco, también justificó la existencia de la resistencia. "Cuando la entidad sionista ataca y masacra al pueblo palestino… la resistencia es necesaria", añadió.

Larikhani dijo que no comprendía "el revuelo" por la captura de soldados israelíes "cuando hay diez mil palestinos en cárceles" de ese país. Y dijo que las capturas de soldados son algo "habitual" en las batallas.

Por otra parte, el presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, llamó a realizar una reunión árabe de emergencia para analizar la inestabilidad de la región, mientras el grupo palestino Hamas calificó de "heroica operación" los secuestros de Hezbollah.

Agencias AP, EFE, ANSA y DPA

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