PEKIN.- Estados Unidos y Japón coincidieron en criticar ayer a Corea del Norte, que estremeció a las principales potencias del mundo al probar siete misiles la semana pasada, mientras que el régimen comunista de Pyongyang advirtió que una eventual agresión de Tokio conducirá a la "destrucción de Japón".
Las declaraciones se produjeron cuando crecen las discrepancias en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre si aplicar o no sanciones al régimen norcoreano. Japón, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña respaldan la aplicación, mientras que China y Rusia tienen una postura más conciliadora. En su ofensiva diplomática en favor de las sanciones, Japón, impulsor de esa postura, instó a 20 países latinoamericanos, entre ellos dos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad (Perú y la Argentina), que respalden su proyecto de resolución.
El representante especial de Estados Unidos en materia nuclear, Christopher Hill, afirmó ayer que hasta ahora China fracasó en convencer a Pyongyang a que regrese a la mesa de negociaciones a fin de llegar a un acuerdo sobre su desarme nuclear a cambio de la obtención de asistencia humanitaria y ayuda económica. Corea del Norte "parece haber elegido un camino de aislamiento más profundo. Para hablar con franqueza, eso es algo desalentador", añadió.
Corea del Norte afirmó que el principal obstáculo para retomar las negociaciones -de las que se retiró en noviembre pasado- son las sanciones financieras impuestas por Washington, que afirmó que Pyongyang estaba lanzando al mercado billetes de 100 dólares falsos y que parecía estar implicado en el narcotráfico. Sin embargo, Hill negó que las sanciones norteamericanas vayan a ser revisadas.
A su vez, Japón continuó presionando a Corea del Norte y señaló que su régimen deberá hacer algo más que retornar a la mesa de negociaciones si quiere que Tokio cambie su idea de exigir sanciones contra Pyongyang en el Consejo de Seguridad. El gobierno de Tokio se muestra muy alarmado por las pruebas norcoreanas en virtud de que los misiles del dictador Kim Jong-Il podrían alcanzar fácilmente su territorio. Otro de los misiles probados el 5 de julio fue el Taepodong-2, que podría alcanzar eventualmente la costa occidental de Estados Unidos. Esto obligó a Washington a activar sus defensas antimisiles.
El jefe de gabinete japonés, Shinzo Abe, sugirió el lunes que Tokio desearía destruir las bases norcoreanas de misiles con ataques preventivos. En respuesta a estas declaraciones, el diario Rodong Sinmun, órgano oficial del Partido Comunista norcoreano, indicó que "Japón debe tomar conciencia de que una nueva invasión [luego de la ocupación de la península de Corea entre 1910 y 1945] conduciría rápidamente a su propia destrucción".
Por otro lado, el canciller ruso Sergei Lavrov calificó ayer de "absolutamente inadmisible" la posición en Japón en el Consejo de Seguridad en favor de las sanciones, y reclamó actuar por la vía diplomática y no "mediante amenazas y exigencias unilaterales". China y Rusia, miembros con derecho a veto en el organismo, presentaron una propuesta alternativa que exige el cese de las pruebas misilísticas y el retorno de Corea del Norte a las negociaciones, pero no establece sanciones.
Agencias AP, AFP y EFE
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