Van Gogh

El Museo Thyssen de Madrid revive los últimos días de Van Gogh

A reporter looks at a Vincent Van Gogh painting during a media presentation at Madrid's Thyssen-Bornemisza Museum

Por Juan Manuel Fernández. MADRID (Reuters) – Es difícil hacerse la idea tras contemplar las últimas obras del pintor holandés Vincent van Gogh, de las que gracias a su intenso colorido emana cierto optimismo, que tuviera en mente quitarse la vida.

El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid presentó el lunes una colección dedicada a los últimos dos meses de vida del pintor, que según los responsables de la misma es la primera de tal características.
«La exposición es muy importante en nuestro país porque nunca había tenido lugar una así. Y a nivel general ni siquiera había habido una de sus últimos días,» dijo el conservador jefe del museo Guillermo Solana.
«Hubo una en el Metropolitan de Nueva York antes, pero no tan centrada en el último período,» añadió.
La exposición, que reúne 29 obras procedentes de museos y colecciones privadas de todo el mundo, recoge el breve período que el pintor holandés paso en la localidad francesa de Auvers, cerca de París, antes de morir el 29 de julio de 1890.
Esta última etapa fue bastante productiva ya que en sus últimos 70 días produjo 72 obras llegando a levantarse a las 5 de la mañana y pasarse toda la jornada pintando, según explica la nota de prensa del museo.
En la muestra también se incluyen seis cuadros de los tres grandes precursores de Van Gogh, que habían pintado en Auvers antes que él: Daubigny, Pissarro y Cézanne.
A lo largo del paseo por la colección, los visitantes pueden apreciar obras donde lo rústico y el paisaje son los temas principales y el color es un rasgo dominante.
Trazos gruesos que describen chozas y chalets, calles y caminos, riberas y trigales; panoramas del paisaje que veía desde el hostal en el que se hospedaba trasladan al visitante a la pequeña localidad gala.
«Tiene un fondo elegíaco pero con un carácter colorista, incluso diría optimista,» dijo Solana, que fue elegido por unanimidad conservador jefe del museo en el 2005.
«No es un período terminal ni depresivo porque no es sino, de modo alguno, un momento genial antes de un suicidio impremeditado,» agregó.
La exposición «Van Gogh. Los últimos paisajes» estará abierta al público del 12 de junio al 16 de septiembre del 2007.
 
 
 
 

Favela brasileña llama atención en Bienal de Artes de Venecia

Por Phil Stewart VENECIA (Reuters) – Venecia, la pintoresca ciudad rodeada de canales, es conocida por muchos atributos, pero ahora también por su representación de una favela brasileña.
Artists pose with their miniature Brazilian shantytown on display during the arts Biennale in Venice
Por Phil Stewart
VENECIA (Reuters) – Venecia, la pintoresca ciudad rodeada de canales, es conocida por muchos atributos, pero ahora también por su representación de una favela brasileña.
La exposición incluye pandillas de tráfico de drogas, policías antimotines, un hospital y hasta una cancha de fútbol, aunque es al menos 20 veces más pequeña que en la vida real.
El denominado «Proyecto Morrinho,» creado por residentes de un verdadero barrio pobre de Rio de Janeiro, se encuentra entre las instalaciones más comentadas de la Bienal de Artes de Venecia, que a veces es considerada como los premios Oscar del mundo de las artes visuales.
La bienal fue inaugurada el domingo al público.
Quienes están detrás del proyecto brasileño aún se sienten algo incómodos cuando son llamados «artistas.» Para ellos todo comenzó como un juego, en el que empezaron a construir su versión de casas de muñecas que simplemente recrean la vida que observan a su alrededor.
«Nunca pensé que fuera arte. Nosotros sólo estábamos jugando,» dijo Maycon Souza de Oliveira, quien inició el proyecto con su hermano mayor hace casi una década, cuando tenía siete años de edad.
«Ahora estoy convencido,» agregó.
Su modelo en Rio de Janeiro tiene 300 metros cuadrados. Para hacer una versión más pequeña en Venecia, llevaron desde Brasil más de 5.000 ladrillos y usaron 120 metros cúbicos de arena. Les tomó tres semanas construir la «favela,» palabra brasileña usada para nombrar un barrio pobre.
Durante los últimos días, la elite artística internacional llegó a Venecia para una vista previa de las presentaciones de la bienal, y tuvo una oportunidad única de echar un vistazo a la vida en una favela.
Los artistas y críticos se maravillaron ante las calles al borde de pendientes y las coloridas casas, y se tomaron fotografías con los autores de la exhibición.
«Creo que las favelas son una parte importante de Brasil. Pero es una parte escondida. Tu no puedes entrar ahí,» afirmó Silke Eberspacher, una visitante alemana que estuvo presente en la preinauguración de la bienal.
Ella ha visitado unas cuatro o cinco veces en Brasil, pero como la mayoría de los turistas, jamás ha puesto un pie en una favela.

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