
Estas y otras historias curiosas guardan los secretos que se atesoran en los pisos bajos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, según relató a Télam el licenciado en Zoología y jefe del área de Fiscalización de ese organismo, Marcelo Silva Croome.
"[La dependencia trabaja] en todo lo que sea jurisdicción federal; la ciudad de Buenos Aires, los límites interprovinciales, las rutas nacionales, los ferrocarriles, los aeropuertos internacionales, las zonas de frontera y los puertos internacionales", detalló.
"Si, por ejemplo, detectamos que se está comercializando en un negocio de la provincia de Buenos Aires una especie de la fauna que no es originaria del territorio bonaerense, también podemos actuar", precisó.
Extraño también fue el caso del exótico león embalsamado dispuesto sobre una plataforma de madera, con sus fauces bien abiertas y amenazantes, que durante más de un año y medio estuvo en el depósito oficial en busca de un destino final. El feroz animal, a todas luces inofensivo, tuvo que dejar su antiguo hogar en la casa de un coleccionista porque el dueño en cuestión había decidido irse del país y llevarse a su original mascota, pero al regresar, en el destino que había elegido para trasladarse no le exigían papeles de salida de la pieza, cosa que no sucedió en el Aeropuerto de Ezeiza.
"El león pertenecía a un taxidermista. Finalmente, le devolvimos la mercadería, pero se le cobró una multa", dijo Silva Croome.
Desde muy lejos
Resulta difícil de explicar qué hacen en el depósito cuernos de animales tan exóticos como el búfalo de agua, el ciervo colorado o el antílope negro, que son originarios de lejanas regiones.
El funcionario quitó toda duda: "Fueron algunas especies de las tantas traídas por los inmigrantes a finales del 1800, que querían tener fauna de sus lugares de origen; eran pocos ejemplares de cada animal, pero, al desparramarlos en campo abierto, los bichos hicieron de las suyas".
Ciervos enanos; papagayos en peligro de extinción; dos mil cueros de cría de guanacos; cientos de cuadritos con mariposas exóticas y casi desaparecidas; carteras hechas con cabezas de yacaré y miles de extraños objetos más tienen por detrás historias de contrabando, caza furtiva y desidia frente a las leyes y la naturaleza.