Preocupa a la Iglesia la disminución de fieles

La Nación
 
La devoción religiosa
En 10 años, en la región, bajó el 10% la cantidad de católicos
 
María Elena Pesoa es psicóloga y era, hasta hace muy poco, católica apostólica romana. Iba todas las semanas a misa y estaba segura de tener fe. Pero un día advirtió que se sentía “tan muerta como la imagen del Cristo al que rezaba en la cruz” y que transitaba por la vida con amargura y miedo de todo. Así lo explicó a LA NACION a la salida de un encuentro de la Iglesia Universal del Reino de Dios, que funciona en el ex mercado de flores, en Almagro, y de la que ahora es fiel devota.

Los casos de católicos que abandonan toda práctica religiosa o adhieren a otros credos preocupan a la Iglesia, y no sólo en la Argentina. Según dijo a LA NACION el secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), monseñor Andrés Stanovnik, la pérdida de fieles es el primer desafío (después de la pobreza) que afrontarán los obispos latinoamericanos en el encuentro por realizarse en Brasil, en mayo del año próximo, al que concurrirá Benedicto XVI.

En la última década, la reducción del catolicismo alcanza, por lo menos en Brasil y en la Argentina, a un poco más del 10%. Según las últimas mediciones de la agencia Gallup, el 84% de los argentinos se declara católico, proporción que, históricamente, superaba el 90 por ciento. Sin embargo, no alcanzarían al 10% los que declaran ser practicantes, concepto que no se describe y que podría llegar a generar ambigüedades en las respuestas. ¿Practica quien vive la caridad cristiana, el que asiste a misa todos los domingos o aquel que peregrina anualmente a Luján?

María Elena Pesoa dejó el catolicismo siguiendo la experiencia de fe vivida por su madre, que se alejó de la Iglesia para adherir a los evangélicos y, luego, al grupo de origen brasileño Iglesia Universal del Reino de Dios. Una trayectoria similar fue la de Hilda Riscosa, de Ramos Mejía, quien desestimó su fe católica hace poco más de una década para convertirse al "Evangelio" (religión evangélica).

"Era católica por herencia familiar; vivía un catolicismo muy frío, más bien como algo social", contó Hilda a LA NACION, y agregó que en la "Iglesia cristiana", como denomina a la católica, no la ayudaban "a tomar conciencia de que Dios está vivo".

Las historias de Hilda y María Elena se repitieron en los últimos años. Jorge Soneira, sociólogo especializado en religiones e investigador del Conicet, atribuye la disminución del catolicismo a un crecimiento de los grupos evangélicos, fenómeno "de mutación que comenzó a acentuarse en la década del 80", dijo.

Opción más libre

Su colega Hilario Wynarczyk, investigador de los movimientos evangélicos y profesor de la Universidad Nacional General San Martín, coincidió con Soneira e informó que los evangélicos son entre el 10 y el 13% de la población argentina mientras que antes de los años 80 no superaban el 2 por ciento.

"Creo que se está deteriorando la capacidad hegemónica del catolicismo y que ha aumentado la cantidad de católicos que se animan a decir públicamente que no se sienten tales", dijo Wynarczyk.

Según el padre Jorge Oesterheld, director de la Oficina de Prensa del Episcopado argentino, en los últimos años "desapareció la presión social que impulsaba a la práctica religiosa" y, entonces, los que se quedan en la Iglesia "hacen una opción más comprometida y libre". También monseñor Stanovnik acentúa que, junto a la disminución de la cantidad de los católicos, se da un fortalecimiento de la fe de los que permanecen en la Iglesia.

De los pocos datos estadísticos existentes se desprende que los que se dicen católicos son predominantemente mujeres, de edad mayor y nivel socioeconómico bajo. ¿Faltan los jóvenes? "Es evidente la dificultad para llegar a los jóvenes que tiene la Iglesia, así como la tienen también otros", dijo Oesterheld.

Para el presidente del Celam y arzobispo de Santiago de Chile, cardenal Francisco Javier Errázuriz, "nunca" se había registrado un descenso tan "fuerte" del número de católicos en los países latinoamericanos. Así lo afirmó Errázuriz en el saludo inicial de un encuentro de movimientos eclesiásticos realizado en Bogotá en marzo último, para preparar la conferencia de 2007.

"Ha crecido la increencia sobre todo entre los jóvenes", dijo el prelado chileno, y agregó: "Incontables bautizados ya no participan en la vida de las comunidades eclesiales [parroquias y asociaciones], ya no celebran el Día del Señor."

En diálogo telefónico con LA NACION desde Bogotá, el argentino Stanovnik, obispo de Reconquista, Santa Fe, señaló que si bien no hay estadísticas generales que permitan cuantificar con precisión este fenómeno, la reducción del número de católicos es fácil de observar desde el trabajo pastoral de los obispos. Por ejemplo, dijo, el número de bautismos, casamientos y otros sacramentos es mucho menor que el de años atrás.

"Hay países en los que esta ola secularista es más virulenta, como Brasil, la Argentina y Uruguay, y otros que han sido menos sensibles, como Colombia, México y los de América Central", explicó el secretario general del Celam, y afirmó que el año que viene en Brasil los obispos se reunirán "porque necesitan hacer un diagnóstico de la situación desde la fe y acordar juntos pautas pastorales para los próximos años".

Para el obispo, la causa fundamental del "desmoronamiento de los valores cristianos" es el "cambio de época que se está viviendo" y que genera inseguridad, desconcierto y desorientación, y cuestiona las certezas de todos los hombres, incluidos los católicos.

"Hay algunos más débiles en su pensamiento y en su moral que son presa de propuestas facilistas", dijo. Y agregó: "La prueba es para todos. Cada uno tendrá que volver a formularse las preguntas esenciales: ¿quién soy?, ¿adónde voy?, ¿qué quiero? El católico puede irse hacia otros rumbos o fortalecer su fe al redescubrir que la respuesta en la Iglesia no surge de impresiones, sino de un acontecimiento histórico: Jesucristo."

Para el padre Rafael Braun, licenciado en teología y doctor en filosofía, "somos herederos de un cristianismo cultural que ya no existe y que es utópico querer revivir". Braun hizo esa afirmación en una intervención durante un encuentro de la Asociación Católica de Empresarios (ACDE), en noviembre último, en la que agregó que las conductas de los cristianos ya no observan ciertos valores.

"Si adoptamos el punto de vista estadístico, ¿tienen los católicos argentinos conductas significativamente diferentes de los demás en materia de castidad prematrimonial, uso de anticonceptivos, abortos, abusos sexuales, divorcios, peculados, corrupción de funcionarios públicos, empleo en negro, evasión impositiva, falsas declaraciones juradas, por mencionar sólo algunas cuestiones que ocupan la atención pública?", se preguntó Braun.

Por Silvina Premat
De la Redacción de LA NACION

 
 
 

2 comentarios en “Preocupa a la Iglesia la disminución de fieles

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