¿Cómo sería la clasificación docente en 2012 después de la reforma macrista?

Antes de que se concretara la reforma de macrista sobre las juntas de clasificación docente de la Ciudad de Buenos Aires el diputado Marcelo Parrilli,  del MST en Proyecto Sur, alertaba sobre lo siguiente:

 

Un ataque a la participación

Es cierto que algunas juntas no funcionan bien, como las de Media y Técnica, y la tardanza en los concursos llevó a tener que titularizar docentes mediante leyes. Pero con la excusa de eficientizar e informatizar, el macrismo quiere reemplazar a las 14 juntas por una “Oficina Única” que reciba los datos por internet. Y si algún docente se queja, habrá una “Junta de Control” de 16 miembros, 8 electos por los docentes y 8 por el Ministerio de Educación.

En resumen, se reemplazan los 14 organismos colegiados, de cogobierno del sistema educativo, por un mecanismo perverso mediante el cual el gobierno de turno digitará todo.

Los jurados de los concursos tampoco serán electos, sino designados por el Ministerio. Así como ayer Mauricio Macri hizo listas negras de maestros, hoy vuelve a aplicar la lógica de vigilar y castigar. Buscan eliminar la participación democrática y la transparencia en la carrera docente para premiar a los amigos y castigar a quienes defienden una verdadera educación pública.

El ataque a las juntas va de la mano con otro proyecto. En nombre de “evaluar la calidad educativa”, el macrismo crea un “maestro de maestros” para fomentar la competencia y la división entre los docentes. Es una ofensiva privatista global sobre la escuela pública.

¿Qué son las juntas docentes?

El estatuto docente porteño se votó como Ordenanza 40.593 en 1984, al regreso de la democracia. Fue fruto de un amplio debate, con alta participación de los docentes. Con forma de ley, como todo convenio colectivo el estatuto es una conquista gremial. Desde el año 1984, tuvo muchas reformas: 38 por decreto y 12 por ley, en su mayoría para incorporar nuevos logros o especificaciones. Siempre que el Poder Ejecutivo planteó un cambio al estatuto lo consensuó antes con los sindicatos docentes en la Mesa de Condiciones Salariales y Laborales y/o en la Comisión de Estatuto. Esta última vez,  no.

El proyecto macrista se autotitulaba Democratización, transparencia y organización del sistema de clasificación docente. Pero es lo opuesto: una imposición antidemocrática, que oscurece y desorganiza el sistema.

La tarea de las juntas de clasificación era clasificar los legajos docentes, en total más de 50.000. De allí surgían las listas de mérito y puntaje para acceder a los cargos. Además, organizaban los concursos de ingreso, ascenso, acumulación, suplencia, es decir toda la carrera. Tenían 9 miembros cada una: 3 los nombraba el gobierno y 6 los eligían los maestros en base a listas de los sindicatos o agrupaciones. En total, entre las históricas y las transferidas desde Nación, había 14 juntas . A ellas se le sumaba la junta de disciplina, de igual composición. Las juntas existen desde 1958 gracias a una larga lucha docente y sólo fueron suspendidas en dictadura.

 


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